sedes_ santiago
Las sedes de la XXIII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile constituyeron el primer recorrido de Doble Exposición. Antes de ingresar a una exposición, asistir a una conferencia o participar de una actividad, la ciudad ya proponía una lectura sobre las múltiples formas en que la arquitectura permanece, se adapta y adquiere nuevos significados.
Cada edificio incorporó una condición distinta a ese relato. Arquitecturas reprogramadas, iglesias que conservan visibles distintas temporalidades, espacios culturales surgidos de procesos de transformación, infraestructuras que encontraron nuevos usos y edificios temporalmente reabiertos al público construyeron una geografía donde la preexistencia dejó de entenderse como una excepción para revelarse como una condición constitutiva de la arquitectura contemporánea.
Más que albergar una programación, estas arquitecturas participaron activamente del discurso curatorial. Sus historias, transformaciones y estados de conservación convivieron con exposiciones, intervenciones, conferencias y encuentros, incorporando una nueva capa a trayectorias que continúan abiertas. La Bienal se desplegó así como una lectura del centro de Santiago desde aquellas arquitecturas que han encontrado, una y otra vez, nuevas formas de continuar.
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iglesia de san francisco de borja
dirección: carabineros de chile 160
sobre esta sede
elección curatorial
La ex Iglesia San Francisco de Borja acompañó el proyecto curatorial desde sus primeras formulaciones. Su condición de ruina contemporánea concentraba una de las preguntas centrales de Doble Exposición: la posibilidad de proyectar sobre arquitecturas cuya historia permanece abierta y donde las distintas temporalidades continúan siendo visibles.La muestra oficial encontró aquí una condición excepcional. La iglesia incorporaba al recorrido de la Bienal una arquitectura cuya materialidad formaba parte del propio discurso curatorial. El edificio trascendía su condición de sede para convertirse en uno de los principales argumentos de la exposición, haciendo visible el potencial proyectual contenido en las arquitecturas existentes.
Durante once días, la iglesia recuperó temporalmente una condición pública. Volvió a recibir visitantes, recorridos, conversaciones y encuentros colectivos, reincorporándose a la vida de la ciudad desde la arquitectura, la cultura y el pensamiento.
lo que ocurrió
la bienal en San Borja
La ex Iglesia San Francisco de Borja se convirtió en el principal espacio de encuentro de la XXIII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile. La muestra oficial reunió más de 250 proyectos provenientes de 23 países y las propuestas de 21 escuelas de arquitectura chilenas, articulando un programa continuo de conferencias, conversatorios, recorridos guiados, presentaciones, música en vivo, una cafetería y actividades abiertas para públicos de distintas edades.Más de 40.000 personas recorrieron este espacio a lo largo de la Bienal, transformando la iglesia en un lugar de intercambio cotidiano donde la arquitectura fue expuesta, discutida y vivida colectivamente.
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centro cultural gabriela mistral
dirección: av libertador o’higgins 227
sobre esta sede
elección curatorial
El Centro Cultural Gabriela Mistral reúne una de las trayectorias más significativas de la arquitectura chilena contemporánea. Su historia da cuenta de una arquitectura que ha incorporado sucesivos programas, transformaciones y significados, manteniendo una permanente vocación pública.Su incorporación a Doble Exposición situó la reflexión disciplinar en un edificio cuya propia biografía expresa la capacidad de adaptación de la arquitectura. La ceremonia inaugural, el pabellón Fragmentos de otras arquitecturas y el programa de conferencias encontraron aquí una condición especialmente pertinente: una arquitectura que continúa redefiniéndose a partir de los usos que acoge y de las comunidades que la habitan.
El GAM permitió comprender la reprogramación no como una excepción, sino como una condición inherente a la permanencia de la arquitectura.
lo que ocurrió
la bienal en el GAM
El Centro Cultural Gabriela Mistral fue el escenario de apertura de la XXIII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile y uno de sus principales espacios de encuentro. A lo largo de la Bienal acogió conferencias magistrales, conversatorios, presentaciones editoriales, un ciclo de cine y el pabellón Fragmentos de otras arquitecturas, consolidándose como un lugar para el intercambio entre arquitectos, estudiantes, artistas y ciudadanía.La intensidad de esta programación reafirmó el carácter público del edificio, situando la discusión sobre la arquitectura en un espacio donde cultura, pensamiento y ciudad forman parte de una misma experiencia.
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colegio de arquitectos de chile
dirección: av libertador o’higgins 115
sobre esta sede
elección curatorial
La sede del Colegio de Arquitectos de Chile constituye una arquitectura cuya historia ha sido construida a partir de sucesivas transformaciones. Concebido originalmente como un edificio de uso mixto, posteriormente clínica de maternidad y residencia estudiantil, encontró una nueva continuidad al convertirse en la sede del Colegio de Arquitectos. Su trayectoria hacía visible una de las ideas centrales de Doble Exposición: las arquitecturas permanecen porque son capaces de adaptarse, incorporar nuevos programas y adquirir nuevos significados.Esta condición encontró continuidad en la programación desarrollada durante la Bienal. Las exposiciones Re-observando Santiago, camino a los 100 años de Baldosas Córdova, San Borja (re)imaginado y la Muestra de concursos sobre preexistencias propusieron distintas aproximaciones a una misma pregunta: ¿cómo continuar proyectando sobre aquello que ya existe? Desde la permanencia de los materiales, la experimentación proyectual y la reflexión disciplinar, la sede amplió el alcance curatorial de Doble Exposición.
lo que ocurrió
la bienal en el Colegio
La sede del Colegio de Arquitectos reunió tres exposiciones que ampliaron el recorrido de Doble Exposición: Re-observando Santiago, camino a los 100 años de Baldosas Córdova, San Borja (re)imaginado, con los proyectos desarrollados en el workshop y concurso interescuelas, y una muestra de proyectos ganadores de concursos de arquitectura que abordaron la preexistencia como materia de proyecto.La programación se complementó con conferencias, encuentros y actividades abiertas al público, convirtiendo esta sede en un espacio donde materiales, proyectos y procesos de investigación dialogaron en torno a las múltiples maneras de observar, intervenir y proyectar sobre lo existente.
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barco_galeria de arquitectura
dirección: santa lucia 382
sobre esta sede
elección curatorial
Galería Barco ocupa un departamento del Edificio Santa Lucía, una arquitectura concebida originalmente para uso residencial y posteriormente adaptada como un espacio dedicado a la arquitectura contemporánea. Su incorporación al recorrido de Doble Exposición reconocía una condición compartida con muchas de las obras presentes en la Bienal: la capacidad de las preexistencias para adquirir nuevos programas y continuar produciendo significado.La exposición Prueba de Estado prolongó esa reflexión desde la representación. Los afiches que dieron origen a la identidad visual de la Bienal fueron construidos a partir de fragmentos materiales encontrados en la ex Iglesia San Francisco de Borja y transferidos al papel mediante técnicas de impresión análoga. La muestra desplazó esos registros desde la arquitectura hacia la imagen, extendiendo el relato curatorial más allá de la exposición principal y revelando nuevas formas de aproximarse a lo existente.
lo que ocurrió
la bienal en Barco
Galería Barco acogió la exposición Prueba de Estado, dedicada al proceso de construcción de la identidad visual de la XXIII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile. La muestra presentó una serie de impresiones desarrolladas a partir de fragmentos materiales registrados en la ex Iglesia San Francisco de Borja, convirtiendo la gráfica de la Bienal en una extensión de su propio territorio de origen.Instalada en un departamento transformado en galería de arquitectura, la exposición reunió arquitectura, representación y experimentación material, ampliando el recorrido de Doble Exposición hacia los procesos que también construyen una mirada sobre la preexistencia.
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parroquia de la veracruz
dirección: josé victorino lastarria 124
sobre esta sede
elección curatorial
La Parroquia de la Veracruz incorporó al recorrido de Doble Exposición una condición singular dentro del conjunto de sedes. A diferencia de otras arquitecturas donde el abandono o la obsolescencia marcaban el punto de partida, la Veracruz permanecía activa, manteniendo simultáneamente su uso religioso, las huellas de las transformaciones recientes y un proceso de restauración aún abierto. Su condición hacía visible que las preexistencias no solo sobreviven mediante nuevos programas; también continúan transformándose mientras siguen siendo habitadas.Esta convivencia entre permanencia y cambio ampliaba el discurso curatorial de la Bienal, mostrando que el proyecto sobre lo existente también puede surgir desde arquitecturas cuya vida cotidiana nunca se ha interrumpido.
lo que ocurrió
la bienal en la Veracruz
La Parroquia de la Veracruz acogió Pilares, de Chiway Antü, una exposición dedicada a visibilizar sitios de significación patrimonial para el pueblo mapuche mediante un dispositivo compuesto por doce pilares y un conjunto de registros territoriales construidos desde el kimün y la memoria colectiva.La muestra estuvo acompañada por el lanzamiento del libro Chiway Antü y por encuentros abiertos con representantes de la Asociación Mapuche Rayen Leufu, ampliando la reflexión de la Bienal hacia otras formas de comprender el patrimonio, donde territorio, comunidad y transmisión cultural forman parte de un mismo proceso.
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parque san borja
dirección: josé victorino lastarria 124
lo que ocurrió
la bienal en conjunto San Borja
El Parque San Borja extendió la Bienal hacia el espacio público, incorporando al recorrido el conjunto San Borja como parte del territorio donde se desplegó Doble Exposición. La cercanía entre la ex Iglesia San Francisco de Borja, el parque y las Torres San Borja permitió comprender este sector como un sistema urbano donde arquitectura, espacio público y vida cotidiana permanecen estrechamente vinculados.El Small Pavilion, desarrollado por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor, acogió conferencias, presentaciones y actividades abiertas al público. En las terrazas del conjunto San Borja se realizó la entrega y deliberación final del workshop San Borja (Re)Imaginado, mientras que una intervención lumínica de Delight Lab incorporó una nueva lectura nocturna del lugar, ampliando la experiencia de la Bienal hacia el espacio público.
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centro cultural CEINA
dirección: arturo pratt 33
lo que ocurrió
la bienal en el CEINA
CEINA incorporó al recorrido de la Bienal una arquitectura cuya historia da cuenta de las múltiples transformaciones que puede experimentar un edificio a lo largo del tiempo. Concebido originalmente como teatro, posteriormente cine y hoy centro cultural, su trayectoria dialogaba con una de las ideas centrales de Doble Exposición: la capacidad de las arquitecturas para encontrar continuidad a través de nuevos programas y nuevas formas de uso.En este contexto, la exposición dedicada al Premio Nacional de Arquitectura 2024 y el programa de conferencias organizado por el Colegio de Arquitectos de Chile ampliaron los espacios de encuentro y reflexión de la Bienal, integrando nuevas voces a una discusión que se desplegó más allá de las salas de exposición.
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edificio Calpe ‘el cuervo’
dirección: av libertador o’higgins 151
lo que ocurrió
la bienal en el Cuervo
El Edificio El Cuervo incorporó al recorrido de Doble Exposición una arquitectura que permanecía fuera de la experiencia cotidiana de la ciudad. Diseñado por Luciano Kulczewski en 1924 y cerrado durante varios años, el edificio volvió a abrir sus puertas como parte de la Bienal, extendiendo la reflexión sobre las preexistencias hacia un patrimonio moderno que continúa esperando nuevos futuros. La intervención El Cuervo, de Sebastián Preece, transformó dos antiguos locales comerciales en cámaras oscuras mediante una operación mínima: aprovechar las perforaciones existentes en las cortinas metálicas para proyectar, al interior del edificio, la imagen invertida de la Alameda. La obra convirtió la luz en materia de proyecto y desplazó la mirada desde el objeto arquitectónico hacia la experiencia de habitar un edificio que volvía, aunque fuera temporalmente, a formar parte de la ciudad.